Soy un amante del café. Creo que en mi
genética hay algo que me lleva a afirmarlo. De hecho hace ya años
escuchaba a mi madre decir: yo no arranco el día hasta que me tomo
mi café. Más tarde fue mi hermana la que corroboraba eso. Ahora soy
yo.
Algún día, sobretodo domingos me
gusta preparar una cafetera de esas de toda la vida (italiana?), aromatizar la casa.
Cada vez que preparaba uno tiraba el
poso por el desagüe, por el tema de los olores en las cañerías y
sus propiedades desatascadoras, pero ahora, tras leer lo siguiente lo
guardo:

