En el barrio tenemos un señor muy simpático con un poco de síndrome "yonolotiraria" que se gana la vida recogiendo metal y vendiéndolo. Un buen día Josep lo vio cargando con una lámpara (de las que tantas veces le había contado que me moría por encontrar) y se acercó a él:
-Te la compro.
-Toma, te la regalo.- Le contestó mientras le dejaba la lámpara a su lado.




