Unos tenemos algo de "tuneador", y otros son más de espíritu "yonolotiraria".
La cosa es que cuando voy a casa de la gente no puedo evitar fijarme en detalles, ya uno nunca sabe de donde puede venir la inspiración.
Hace unos días fui a casa de mi amiga y vecina Conchi y mientras esperaba con Kiko (mi perro) en la puerta la vista se me fue hacia un rincón: un gran jarrón cilíndrico de cristal lleno de tapones de corcho. Le pregunté de donde había sacado la idea y me explicó que en un bar de andalucía vieron un cuadro hecho con este material y desde entonces los guardaron. Un día fue a Bauhaus y vio este jarrón con una orquídea por 10 euros y les mereció la pena comprarlo para poder conseguir el conjunto.




